Estética y erotismo, la esencia de la colección Stavenhagen

La UNAM publica un catálogo con las piezas que se exhiben en una de las salas del nuevo Museo de TlatelolcoLa UNAM publica un catálogo con las piezas que se exhiben en una de las salas del nuevo Museo de Tlatelolco.

Lo que inició como una curiosidad, cuando Lore Stavenhagen compró una pequeña pieza prehispánica en el mercado de La Lagunilla, que después regalaría a su esposo Kurt, despertó en ambos el interés por el coleccionismo de arte antiguo, una pasión que los ocuparía el resto de sus vida. Parte de las más de 2 mil piezas que la pareja de refugiados alemanes en México reunió se exhiben en el recién inaugurado Museo de Tlatelolco.

Sobre estas piezas, la mayoría hechas en barro y piedra, entre las que sobresalen objetos íntimos como talismanes, reliquias personales e insignias de identidad, da cuenta el catalogo Vivir entonces: Creaciones del México Antiguo, presentado el pasado jueves en el Centro Cultural Universitario Tlatelolco (CCUT).

Editado por la UNAM, y acompañado de fotografías, el catálogo ofrece información, en voz de especialistas del arte y de las culturas prehispánicas, sobre este acervo que tardó casi cuatro décadas en formarse gracias al trabajo de Kurt Stavenhagen y su esposa Lore, quienes reunieron piezas de diferentes regiones del país como Nayarit Colima, Jalisco, Puebla, Veracruz, Guerrero, Campeche y la Ciudad de México.

Como parte del lanzamiento del catálogo de las piezas, exhibidas en el segundo piso del CCUT, el sociólogo Rodolfo Stavenhagen, la historiadora del arte Mercedes de la Garza, la crítica de arte Raquel Tibol, Renato González Mello, director del Instituto de Investigaciones Estéticas de la UNAM y Sergio Raúl Arroyo, director del CCUT, disertaron en una mesa redonda sobre el coleccionismo de arte antiguo.

La crítica de arte Raquel Tibol destacó el espíritu erótico de las piezas que integran el acervo. “Aun en los platos hay un desborde del erotismo, que es lo que le da fuerza a ese arte. Puede referirse a la maternidad, puede ser una pareja, un plato, una figura zoomorfa, antropomorfa o hasta un jarrón, pero ahí está la esencia de lo erótico”, dijo.

Tibol, quien celebró la incorporación de esta colección a la oferta cultural que ofrece este recinto cultural, subrayó la maestría con la que los autores de estas piezas manipularon el barro: “Lo dejan como si fuera una materia lúcida, flexible, en una materia extraordinariamente bien trabajada”, comentó.

Herencia artística

La colección de Stavenhagen, comentó Tibol, antepone la estética a lo que sea de utilitario, mágico o simbólico. “Creo que tenían que repetir a la entrada del museo la frase de Diego (Rivera) afuera del Anahuacalli: ‘Devuelvo al pueblo lo que de la herencia artística de sus ancestros pude rescatar’. Es la frase que define la posición de los coleccionistas que reunieron las piezas por un gusto estético”, añadió.

Curadora de la sala en la que se exhibe esta colección de arte antiguo, que a partir de diferentes temáticas que van desde el hombre en su vida cotidiana, la expresión y el lenguaje corporal hasta la vida y la muerte, Mercedes de la Garza comentó que en la colección están representados muchos pueblos y culturas, “todas unidas por un invisible lazo que no es otra cosa más que la sensibilidad estética del coleccionista, de aquel que halló en ellas ese espíritu, esos matices expresivos, esos mensajes que las unifican”.

“Eran pertenencías, adornos, reliquias, eran objetos que se realizaban para permanecer junto a las personas durante su vida y seguirlos hasta la tumba, por eso muchas de ellas muestran la actividad del difunto y su posición en la comunidad. Otras se realizaron para ser colocadas en las ofrendas, principalmente en las sepulturas, como talismanes, objetos mágicos, portadores de energías que acompañarían la partida de un difunto en su recorrido por los estratos del mundo inferior”, detalló la especialista.

Nueva oferta cultural

“Lo que comenzó como una curiosidad, que era una pieza que mi madre había encontrado aquí cerca del mercado de La Lagunilla, algún día de 1942 o 1943, que se la regaló a mi padre y la puso en la mesa de desayunador, como un regalo, despertó una pasión que les ocupó el resto de su vida, durante más de 40 años. Así comenzó la colección y siguió, y siguió, como suele ser con las colecciones”, relató durante su intervención el sociólogo Rodolfo Stavenhagen y aseguró que con la exhibición al público de la colección se cumple el sueño de su padre, cuyo mayor temor era que tras su muerte la colección se dispersará.

La colección, que refleja parte de la vida diaria de las diferentes culturas que abarca, así como las creencias y costumbres de la época, puede visitarse de martes a domingo de 10 a 18 horas en el Centro Cultural Universitario Tlatelolco, ubicado en Av. Ricardo Flores Magón No. 1, Col. Nonoalco-Tlatelolco.

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Fotos: Google
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